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12/3/12

Joaquín, el que vive en una cueva

Dice que se baña algunas veces, si encuentra agua, algo que no ocurre hace tres años.

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Yaniris López
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Constanza, La Vega. La única advertencia tenía que ver con la hora: si quieren encontrarlo deben ir antes de las ocho de la mañana, porque cuando Joaquín deja la cueva se va a andar y no regresa hasta la tardecita.
La gruta se encuentra a unos 60 metros de la carretera, en la ladera de una loma de poca altura, y forma parte del conjunto de cuevas de Constanza, ubicado próximo a la entrada del pueblo.
Cuando el punto exacto de la caverna fue encontrado, ya pasaban de las ocho y media. ¿Se habrá marchado ya?
Hubo que vocearle varias veces desde la carretera. Y justo cuando el encuentro y el viaje desde la capital parecían irse al traste apareció el rostro de Joaquín entre los arbustos, como el cuadro de una película. Con su barba blanca y ropa oscura y descuidada, parecía exactamente lo que es: un típico ermitaño.
Tras pedirle permiso para conversar con él, acepta que el grupo suba. El empinado camino, cubierto de yerba mojada y rodeado de maleza, casi no se ve. Dos de los cinco curiosos que ese día decidieron conocer a Joaquín se cayeron y por poco ruedan colina abajo.
La vista desde lo alto es una de las más hermosas del país: el verde valle de Constanza. Lo que se ve en el saliente pedregoso de la ladera, en cambio, causa lástima.

Casi leyenda
Cuando alguien pregunta por Joaquín, aquí todos responden: “¿El que vive en una cueva?”. El señor es casi una leyenda. Por eso merecía una visita. Muchos dicen que tiene problemas mentales, él actúa como si no los tuviera. Es afable y habla claro.
Dice que se llama Joaquín Delgado, que nació en el Centenario, en 1944, y que en su juventud se dedicó a echar días en tierras ajenas. Dice que hace 40 años vive en la cueva; luego dice que son 30. Nunca aprendió a leer ni escribir. Tampoco se casó. Se levanta temprano y cuando el sol comienza a calentar baja y deambula por el pueblo, donde recoge botellas para vender y “vela bocaítos”. Al caer la tarde sube de nuevo hasta la gruta y no baja hasta el día siguiente.

¿Cueva?
No es precisamente una cueva la morada de Joaquín. Para refugiarse solamente tiene dos huecos entre las piedras: uno lo usa para guardar las botellas y el otro para dormir. La cama es un colchón húmedo tirado sobre el suelo. Si llueve, se protege del agua con una hoja de zinc.
El hedor inunda el lugar. Joaquín dice que se baña algunas veces, si encuentra agua, y que hace tres años no lo hace. Con el dinero que le regalan o que consigue con la venta de las botellas se prepara rústicos cigarros y compra cervezas de malta.
¿Por qué vive en una cueva, Joaquín? ¿No le gusta la gente? “Adio’ ―responde―, con la gente es que se vive. Vine aquí porque no tengo una casa, y un día deambulando por el pueblo un hombre me dijo que viniera a vivir a estas tierras. Yo me mantenía en banda y cogí para acá”. Joaquín no tiene contacto con su familia (“ellos están por allá y yo aquí”), pero asegura que tiene un hermano que vive en Azua y una hermana que vive en Constanza.

Doña Benza aclara algunas cosas
El colchón donde duerme Joaquín se lo regaló Benza Gutiérrez, una señora de 77 años que vive cerca de la cueva y es muy querida en la comunidad por sus acciones filantrópicas. Es Benza quien aclara algunos detalles acerca de la vida de Joaquín. Aclara, por ejemplo, que no es cierto que él tenga tantos años viviendo en la cueva, conocida como “La Peña de los Indios”, sino unos diez. Señala que la madre de Joaquín murió, que no se sabe si su padre sigue vivo y que sí tiene una hermana en Constanza, pero esta tiene problemas mentales. También dice que ella (Benza) y otros constanceros le han ofrecido ayuda, y que él prefiere quedarse en la loma.

Una opción de vida que pasa factura
Vivir en la loma y prácticamente a la intemperie en uno de los lugares más fríos del país le está pasando factura a los 68 años de Joaquín Delgado.
“Estoy todo achacoso, la gente me da trapos pero el frío me tiene ‘acoquina’o’”, se queja. Aunque se siente enfermo, prefiere no visitar al médico.
“Yo no voy a hospitales de aquí, son unos charlatanes. Estoy a las buenas de Dios. El día lo paso andando, voy velando ‘bocaítos’, si hallo. El agua la pido en los bohíos. Cuando me dan chelitos compro cerveza de la negrita”.
Es cierto que no le gusta ir al médico. Cuentan en Constanza que hace unos años sufrió una trombosis y se quedó solo en la gruta, enfermo, hasta que pudo caminar y salir de nuevo.
“Yo le llevaba comida y le ofrecí un rinconcito aquí, al lado de esta casa, pero él prefirió quedarse allá; el otro día hasta lo chocaron y lo dejaron tirado en la carretera”, explica su bienhechora, Benza Gutiérrez.
“Joaquín no tiene cédula y no quiere bañarse. Yo le ruego que se bañe, que le voy a dar ropa; la gente no le da nada porque hiede. El que vive así es porque algún problema tiene, él se ve lúcido pero no está bien, y yo digo ¿dónde está la autoridad de este pueblo, que lo deja así?”, se pregunta la señora.

Sí quieren que lo ayuden
Pese a los achaques y a la edad, Joaquín sube y baja con mucha agilidad el camino de la cueva. A Benza le preocupa ser de las pocas personas que lo atienden y que le guarda su comida porque ella ya tiene 77 años y sabe que llegará el día en que no podrá hacerlo.
“Era gente muy pobrecita. La mamá murió hace mucho y el papá es como si no lo conociera. A la gente así hay que ayudarla, para eso somos humanos”, indica Benza.
La señora, vendedora de dulces y arepa, está interesada en que las autoridades de Constanza le faciliten al hombre aunque sea una habitación.
Y parece que vivir en un lugar más seguro y menos frío es también el interés de Joaquín, quien, contrario a lo que dicen en el pueblo, sí quisiera que lo ayudaran a dejar la cueva. ¿Qué tipo de ayuda pide para hacerlo?
“Yo quisiera conseguir cuartos para hacer una casita”, dice mirando hacia el pueblo desde lo alto de la gruta.

7 comentarios:

Timoteo Rafael Cedeño dijo...

Para muchos, es loco, o es loco! Porque no creo que la situación económica le hiciera pensar de esa manera y fajarse a vivir en una "cueva", ahí dice que no se casó y su madre murió, pero ¿no tiene hermanos, sobrinos o primos que de la cara por el que no es loco? "keseyo", bueno, yo conozco uno que vive en una caja, y la verdad es que "de loco no tiene nada, pero aún así sigue siendo loco", y na, loco se queda, porque él mismo se ha vuelto loco...

Luis Morillo dijo...

Muy buen articulo, muy interesante.

Luis Morillo dijo...

Por que no te dan el credito Yalo aqui???: http://www.imagenesdominicanas.com/2012/03/hombre-vive-en-cueva-constanza-hace-mas.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+ImagenesDominicanas+%28Imagenes+Dominicanas%29

Yalo dijo...

Hola, Luis. Porque Brito enlaza directo a esta página. Toma unos datos y enlaza. :)
Y.

frankcisquiano dijo...

.....Ooooñññoooooo, tres malditos años sin bañar?, Debe Jeder a Diablo ese azaroso. ji ji ji ji jiji ji ji
No pueden Ajorcarlo por sucio?

jayanmiches dijo...

Caso antologico pero real, son historias recurrentes de tantos desamparados, no importa que vivan en una gruta, debajo de un elevado, de bajo de un alero con cartones, en las aceras, etc. En hueco de columnas, en las oficinas gubernamentales de la avenida 30 de marzo, de la capital, se sienta un personaje y amanece sentado, y hasta conversa con los guardias de servicio. Hay tanta gente desamparada que nadie le mide su estado mental o necesidadd.

Anónimo dijo...

A juaquin ke le conocemos muy bien se le ha ofrecido de todo tambien llegan personas y le regalan ropas,zapatos buenos abrigos, corchon y saben k el hace todo lo kema y cuandono tiene regalos ke kemar trae de su recorido plastcos los cuales diario las 6 de la tarde se pone a kemar sus cosas undia se kemara el ahi dentro porke sale unhumazo k ya sabran.. Nada es la atraccio. Del pueblo y se ira de si deja de vivir !!!

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