------
La encontramos ayer en La Cabirma Abajo, una pequeña comunidad ubicada en las lomas de Santiago Rodríguez, monte adentro.
La primera impresión es que se trata de una mata cualquiera cubierta por 'vejiguitas' mal infladas puestas allí por los niños que no tenían mucho que hacer (así como le ponen cascarones de huevos a las matas de sábila y de maguey).
Pero ay, ¡esas cositas amarillas eran de verdad! Lilín, la dueña de la casa, sembró la plantita allí pero confiesa que no tenía idea del tipo de fruto que daba. “Los muchachos me dieron el tallito”.
En La Cabirma le dicen berenjenitas de lujo (no se comen) y son “casi” huecas por dentro. Las hojas y las flores se parecen mucho a aquella mata de tomate que no era de tomate, ¿recuerdan?
Las frutillas son tan raras que por más que una las mira no encuentra forma de definirlas y al apretarlas se hunden un poco. En realidad parecen cualquier cosa que se nos antoje: ubre de vaca, un guante pequeñito a medio inflar, un ají o limón “maltramaos”, etc.
-----
P.D.: Yolan y Denis dicen que es “pichichío”, una mata silvestre que sirve para curar la sinusitis a la que hacen referencia en el libro El poder medicinal de las plantas que tenemos en casa. Sin embargo, en la ilustración que vi en el libro el pichichío no tenía cachitos. No sé. Si ustedes saben…
