
La hacen en la comunidad de
Canoa, en Barahona, con una terminación tan bien lograda que cuesta imaginar que se trata de la parte menos usada y demandada del plátano (las hojas, por los menos en Navidad, no dan abasto en la ciudad). Los artesanos de Canoa (conocida por sus
calientes aguas termales) elaboran
canastos, sombreros, cofres, carteras y cuantas cosas se puedan tejer con el
ripio de plátano. Enhorabuena, porque si algo abunda en la región Enriquillo son, precisamente, los platanales.