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Antiguas tarjetas postales dominicanas

¿Cómo lucía el puerto de Samaná antes de la construcción de su emblemático puente? ¿Qué edificio ocupaba en 1911 el lugar donde hoy se levanta el histórico Royal Palace, en La Vega?

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Yaniris López
Santo Domingo
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El ejemplar se perfila como una obra de referencia para coleccionistas, urbanistas, sociólogos, geógrafos, antropólogos, investigadores, nostálgicos y todo aquel que busca y encuentra en el pasado motivos para regocijarse, para aprender o simplemente rememorar tiempos mejores... o peores.
Todos disfrutarán abrir “Antiguas tarjetas postales dominicanas de la colección de Miguel D. Mena” y posar la vista en sus 53 imágenes, todas fechadas antes de 1932.
El libro es publicado por la Academia Dominicana de la Historia (ADH), con edición y textos de su presidente, el economista, escritor e historiador Bernardo Vega. Las estampas visuales, escribe D. Mena en la introducción, son un asomo a los primeros tres decenios del siglo XX dominicano.
“Arte, historia, antropología, política, vida cotidiana; cada una de estas postales es ventana y puerta, puente y mirador para contemplarnos en esas esferas primeras del siglo XX”, comparte D. Mena.
¿Por qué publicarlas? Vega señala en la presentación de la obra que esta nace a partir de una conferencia ofrecida por D. Mena en la ADH (2013) en la que mostraba parte de su colección de postales dominicanas. Ante la entusiasta reacción del público, D. Mena aceptó que la Academia publicase una selección acompañadas con comentarios.
Para la selección, sigue Vega, “primó la rareza y lo inusual del tema mostrado, dando preferencia a postales de ciudades del interior del país, ya que las relativas a la ciudad de Santo Domingo son más conocidas”.

Correspondencia ilustrada
Ensayista, urbanista y editor dominicano, D. Mena hace en la introducción del libro (2014) un recorrido por la historia mundial y local de esa correspondencia ilustrada que las personas emprenderían con pasión desde finales del siglo XIX; y también hace referencia al hecho de que las fotografías e ilustraciones siempre han sido soportes, pero no testigos con voz propia de la historiografía dominicana.

“Si valiosa es la bibliografía que analiza la complejidad de la historia insular en su aspecto temporal, todavía será un reto la que valora la constitución de su paisaje -sus aspectos espaciales- (...) Esperamos que con estas imágenes de los primeros treinta años del siglo XX dominicano recuperemos referentes de este espacio insular en el que nos desenvolvemos”, expresa.

D. Mena recoge hechos tecnológicos, sociales e históricos que marcaron el auge de las tarjetas postales en República Dominicana. Resalta, por ejemplo, cómo la ocupación militar norteamericana de 1916 estimuló la impresión de las llamadas “Real Photo Postcards” de manera privada, “debido a la necesidad de comunicación e información con amigos y familiares”.

De esta forma, dice, “las postales no solo nos brindan la posibilidad de asumir visualmente nuestros paisajes de entonces, sino también que a veces se pueden constituir en verdaderos documentos históricos, al relatar pormenores de la vida cotidiana de aquellos sujetos integrados en nuestra sociedad: soldados, marines, funcionarios, familiares, turistas, científicos, políticos, etc”.

Imágenes de Santo Domingo 
y ocho provincias
¿Cómo lucía el puerto de Samaná antes de la construcción de su emblemático puente? ¿Qué edificio ocupaba en 1911 el lugar donde hoy se levanta el histórico Royal Palace, frente al parque de La Vega? ¿Cuán desolado quedó el parque Colón tras el paso del ciclón San Zenón? ¿Cómo celebró el “Tío Sam” y otros miliares en el país el fin de la Primera Guerra Mundial?
Las tarjetas postales de D. Mena responden visualmente estas preguntas. La obra contiene imágenes de San Pedro de Macorís, Montecristi, El Seybo, Santiago, La Vega, Samaná, Barahona, Puerto Plata y Santo Domingo.

Manantiales en Punta Cana: Ojos Indígenas

Yaniris López
Punta Cana, La Altagracia
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Los proyectos de desarrollo sostenible que ejecutan la Fundación Ecológica Punta Cana y los hoteles Meliá y Palladium en el principal polo turístico del país, así como los que se implementarán en los próximos meses en la laguna de Bávaro, visten de ecología un destino que, con todo y ser una referencia mundial, nunca ha destacado por ofrecer opciones ecoturíticas o de aventura a los visitantes.
Y es esa, precisamente, la imagen que el Clúster Turístico de La Altagracia quisiera promover en lo adelante: la de un destino de calidad que conjuga los más hermosos paisajes playeros del este dominicano con experiencias ecoturísticas placenteras. Aquí la historia publicada en Listín Diario:  Punta Cana, ecoturismo y medio ambiente.
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Y acá algunas imágenes de los manantiales administrados por la Fundación Ecológica Punta Cana a un costado del resort Punta Cana Resort & Club. Escondidos entre la maleza y conectados por senderos, imprimen al lugar un aire que muchos no asocian con los complejos hoteleros de playa y sol. Se trata de un bosque privado protegido llamado Ojos indígenas de unos 1,500 acres: 12 lagunas de agua dulce alimentadas por el río subterráneo Yauya.
"Si camina hacia la playa justo frente a la reserva y observa atentamente el agua restante entre los manglares, puede ver el Yauya descargando en el océano", se lee en uno de los murales informativos de la reserva. Los nombres de los ojos de agua fueron designados por el historiador Bernardo Vega y el sendero fue diseñado por el explorador Manolo Despradel. ¡Disfrútenlas!