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19/12/15

Delio García: por amor al arte


Elefante de fuerza. La cara del elefante asiático es el diferencial de una yipeta.
El patio/museo de Delio García, ganador de la categoría escultura en la 28 Bienal Nacional de Artes Visuales, es un elogio al reciclaje, la soldadura y el ensamblaje.

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Yaniris López 
San Francisco de Macorís
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En las manos del profesor francomacorisano Delio García, las boyas de cisterna no son solo objetos circulares flotantes: son los huevos de una amenazada cigua calandria; los ganchos de una pala mecánica son las patas de un animal, la uña de una retroexcavadora es el pico de un ave y el tumor que se formó en una rama por exceso de nitrógeno es la cara de un personaje prehistórico imaginario.
Por suerte, tiene licencia para crear. 
García ganó la categoría escultura de la 28 Bienal Nacional de Artes Visuales con la obra M3 (Metro cúbico), una pieza forjada en hierro, grava y poliestireno expandido. 
El jurado de premiación destacó en esta obra “la conjugación de diferentes elementos industriales para darle vida a un ser del reino animal, provocando el imaginario del espectador desde el planteamiento lúdico del artista que sigue la tradición del ensamblaje metálico (…)”.   
En ella, escribió el jurado, el artista “mezcla la fuerza con la sutileza, lo insólito con lo real matérico”.   
 
Pata con huevos. Cuando hace brisa el ave se mece dando vueltas sobre los huevos.
Es la primera vez que Yeyo, como le llaman en su pueblo, participa en un certamen que admiraba como amante de las artes visuales, pero del que nunca pensó formar parte porque nunca se consideró -ni se considera- artista. Pero, ¡ay! Su propia percepción la contradicen unas 400 piezas de su autoría desplegadas por el patio/museo de su casa, en San Francisco de Macorís.  
Porque la obra ganadora es apenas una pequeña muestra de un talento ya maduro que combina la mecánica, la soldadura, la talla de madera y el ensamblaje para crear piezas únicas que no tienen más pretensión que la de satisfacer la febril imaginación de su autor.
Por eso don Delio no vende sus piezas; y solo en dos ocasiones las ha sacado fuera de la casa con fines de exposición: en la Universidad Católica Nordestana (2010) y en Galería 360 (2014).  
“Las hago para mí. Mi tallercito es una cosa modesta porque yo no produzco en serie ni por encargo. No vendo mi trabajo”, dice García.
 
Metro cúbico. Premio de escultura de la 28 Bienal Nacional de Artes Visuales.
Y confiesa: “Yo iba a la Bienal con mis hijos todavía pequeños y me ilusionaba. Me llenaba los ojos con las piezas y por dentro decía que las que yo hacía podían participar, pero no sabía cómo hacerlo, no sabía cómo llegar hasta aquí”. 
Eliomar, uno de sus hijos (arquitecto) que había trabajado el tema de la Bienal para un trabajo de tesis, le motivó a presentarse en la presente edición, inaugurada el pasado 16 de agosto.
Las tres obras que presentó fueron seleccionadas y se pueden observar en el Museo de Arte Moderno (MAM) hasta el 17 de noviembre.  
García se siente tan apegado a cada pieza que ve nacer que luego de enviarlas a concurso llegó a desear que “De 0 a 10” (una escultura forjada en aluminio, hierro y acero inoxidable) no ganara, si tenía esa posibilidad, para que el MAM no se quedara con la obra.

Culebra jarta (raíz de amapola), La sagrada familia y De 0 a 10.
Por amor al arte
Aunque supo desde pequeño que tenía un gran talento para el dibujo, Delio García dice que su formación es autodidacta porque no encontró en San Francisco de Macorís la oportunidad de estudiar artes visuales.   
Su primera obra en madera, un animal imaginario al que llamó “Yacajimosaurio”, fue tallado en 1981 con dos nudos de limón dulce y naranja agria. Tenía 16.
Ocho años después “descubriría” el hierro y con el tiempo cualquier material que aporte a una idea creadora: plástico, piedra, vidrio, fibra, madera y alambres de aluminio, de cobre y algo de bronce.  
“Los materiales son infinitos porque los uso de acuerdo al trabajo que esté haciendo, y preferiblemente 'desechados’, porque trato de alinearme con el reciclaje y la conservación de la naturaleza, tratando de usar lo menos posible materiales nuevos”, comenta García. 
 
Su amor por la naturaleza y su formación académica (estudió Educación mención Biología y Química en la UASD) se pueden apreciar en el conjunto de su obra.
Entre las 400 piezas que conserva en su casa y otras 10 en la de su madre, García tiene varios trabajos que presentan la incubación de aves, pero los que más se repiten son los reptiles, especiamente culebras, por las que Yeyo siente cierta adoración “por lo que representa para los campesinos”. 
También hay piezas simbólicas cargadas de significados familiares, personales, sociales y cristianos.  
El profesor interviene poco la obra “porque la pieza se va con lo que la naturaleza me insinúa”, expresa. 
“Trato de sacarle la forma natural que tiene, la que le hizo Dios, que es mi guía. Gracias a Dios he desarrollado una capacidad de observación que me permite ver algo, formas en todo lo que me rodea”, dice a LISTÍN DIARIO.  
 
Langosta a la plancha
Y es cierto. En objetos que la gente patea o pasa por encima, él ve un cuerpo, el pico de pájaro, una pata, una pluma, un ojo o un estómago. Los materiales los consigue en la calle, en los montes, en regueras donde venden piezas para fundir y en depósitos de carros viejos.  Muchas de sus obras tienen movimiento para romper, expresa el artista, con la rigidez que caracteriza a las obras escultóricas.
Trabaja sin bocetos y sobre la marcha, interviniendo varias obras a la vez mientras encuentra la pieza que encaje a la perfección. No vende sus obras ni trabaja por encargo. “Me turbo”, dice. Todo lo hace por amor al arte...

Sueño
Como no persigue un fin comercial, la casa de Delio García está abierta al público que desee conocer su  obra. Su sueño es elaborar una especie de exposición virtual y didáctica para compartir su trabajo con estudiantes del último año del bachillerato.  De esta forma puede combinar sus dos vocaciones: el arte y el magisterio. 

Cigua calandria. Los huevos son boyas de cisterna.
Árbol de cola talado en 1984 y hélices de enfriamiento. Es un espectáculo ver las flores moverse con la brisa.
Obra realizada con el tumor del árbol Corazón de paloma.

7/12/15

El Museo de la Dignidad

Fachada. En el balcón exterior del Museo de la Dignidad se muestra un mural cultural.

Publicado el pasado viernes 27 de noviembre en LD

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Yaniris López
Santo Domingo
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Este sábado 28 de noviembre abrirá sus puertas el Museo de la Dignidad, un lugar en la Ciudad Colonial que honrará la memoria y los ideales de los héroes y mártires dominicanos que soñaron con un futuro digno y noble para su pueblo.
Esta idea la gestó hace diez años el periodista Raúl Pérez Peña (Bacho), quien se encargará en lo delante de su dirección y gestión cultural.
 “Se llama de la dignidad porque proyecta reivindicar el sacrificio de los miles de mártires que registra nuestro pueblo en las sucesivas gestas patrióticas, desde la Independencia, la Restauración, la primera intervención yanqui en 1916, las expediciones de Luperón, Constanza, Maimón y Estero Hondo, la Guerra de Abril y las luchas que siguieron”, explica Bacho a LISTÍN DIARIO.
El museo está ubicado en la Isabel La Católica 161 B, en la misma casona donde funcionan la Fundación Testimonio y el Centro Cultural Manolo Tavárez Justo.
De hecho, comenta Bacho, el Museo de la Dignidad es un brazo de esta fundación y durante su apertura, mañana a partir de las 11:00 a.m., se conmemorará el 52 aniversario del alzamiento armado contra el golpe de estado a la gestión de Juan Bosch por el rescate de la constitución de 1963, una gesta protagonizada por el Movimiento Revolucionario 14 de Junio.
El mueso abrirá en una fase experimental.

“El 28 de noviembre se conmemora la gesta de Las Manaclas y, en vez de ir a las montañas, haremos aquí el acto anual con los miembros y amigos de la Fundación Testimonio que asistirán desde las provincias y esta capital”, agrega.
Además de ese homenaje a los revolucionarios caídos en las montañas en 1963, los miembros de la fundación lanzarán un manifiesto patriótico.
“Somos una entidad patriótica y como tal tenemos que manifestarnos. Postulamos el respeto a la dignidad del pueblo dominicano en este siglo 21. Y por un futuro de dignidad para la población. No es dignidad existir sumergido en la miseria, sin salud estable, sin educación colectiva, sin salario digno, sin seguridad social…”, expresa Bacho.

Mejorar infraestructura
La inauguración del Museo de la Dignidad, sin embargo, será de manera experimental porque la casona que lo alberga no se encuentra en buenas condiciones.
La fundación trabaja sin recursos, alega Bacho, “porque los principios no los comercializamos con patrocinio de dudosas intenciones”.
Por ello, el periodista y gestor cultural solicita a las autoridades que la casona sea considerada para el proyecto de restauración de fachadas de casas históricas del programa “Fomento al turismo en la Ciudad Colonial”, que ejecuta el Ministerio de Turismo con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
“Ya contamos con el aval de la Dirección Nacional de Patrimonio Monumental. Lo que pedimos es que no nos discriminen con estos fondos porque la ayuda sería para adecuar la casona al visitante, hacerla más funcional y mejorar su parte sanitaria”.

¿QUÉ ENCONTRARÁ EL VISITANTE? 
El Museo de la Dignidad será la sede de una exposición permanente sobre acontecimientos relacionados con las gestas patrias y sus mártires. “El museo tiene varios asesores historiadores que trabajarán por enriquecer la documentación histórica, física, en video y digital. Queremos que se convierta en un archivo de educación permanente”, comenta Bacho.
En la casona se expone un carro Volkswagen de los usados por el Servicio de Inteligencia Militar durante la Era de Trujillo

Las actividades abiertas como recitales de poesía, tertulias, exhibición de películas y documentales y puesta en circulación de libros se realizarán en el Centro Cultural Manolo Tavárez Justo.
“Estamos organizando un capítulo académico e histórico que no estará sesgado por militancia política, porque nuestra intención es recrear el concepto de que la cultura es plura por naturaleza. La cultura no molesta, instruye, educa... Y estos proyectos tienen un gran potencial cultural”.
Otro de los objetivos con el museo, señala Bacho, es convertirlo en uno de los principales atractivos culturales de la Ciudad Colonial.
Horario. El Museo abre todos los días de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.
Dirección: Isabel La Católica 161 B, entre las calles El Conde y Las Mercedes.
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