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27/11/14

Ups. La flor de la caoba ya no es la flor nacional

Naturaleza 4. Serie Innova
En el libro Naturaleza 4 de la editorial Santillana Dominicana (página 26 de la serie Innova, 2014) la flor de la caoba todavía es la flor nacional. Con todo y que hace tres años y cuatro meses, el 13 de julio de 2011, fue promulgada la ley 146-11 que declara la rosa de Bayahíbe la flor nacional en sustitución de la flor de la caoba (el árbol de la caoba pasó a ser el árbol nacional).
El 'copyright' de la primera edición del libro tiene fecha 2012 (luego de promulgada la ley), con una reimpresión en 2014, es decir, este año. Tiempo de sobra para corregirlo. Hasta en la nueva familia de billetes hicieron el cambio. Es más, la foto ni siquiera muestra la flor, sino el follaje de la planta.
¿Se imaginan que en un examen le pregunten a un estudiante de cuarto de primaria cuál es la flor nacional y que él responda que es la rosa de Bayahíbe (porque su tía se la enseñó y se la mostró, ejem…) y que la profe (que a lo mejor no conoce la ley y sólo la referencia del libro de Santillana) le ponga mala nota?
Ah, y en el libro Santillana Integral 3 (ese que trae todas las asignaturas juntas), en la edición del 2013 dejaron fuera de la región Suroeste a San Cristóbal, San José de Ocoa y Peravia (ver foto). ¡Jaaaaa!
A cualquiera se le va la guagua, es verdad, pero como los libros de Santillana son tan caros (y ellos justifican el precio en la calidad del contenido), pues… eh… este… o sea... como que…
En fin…
Santillana Integral 3 (2013)

24/11/14

La playita del cayo (Samaná)

En este cayito de forma alargada terminan las escalinatas del famoso puente peatonal de Santa Bárbara de Samaná, un símbolo de esta ciudad costera dominicana construido en los años 70 del siglo pasado.
Al frondoso montículo le llaman “Cayo del puente” y a la playita que se forma en uno de sus costados, frente al puerto del centro urbano, los lugareños le dicen “La playita del cayo”.
Desde allí se obtiene una hermosa vista del puerto de Samaná a ras de agua y también del emblemático puente. Esta parte de la bahía parece un lago o, más bien, un balneario de aguas interiores de esos que aparecen en las películas románticas.
Los niños disfrutan pasear en bicicleta entre piedras y guijarros, batear piedrecitas y tirarse al agua desde los árboles y desde el muelle.
No es raro ver personas pescando con anzuelos.
Como las olas de verdad aquí solo se forman en tiempos de tormenta, la experiencia de bajar hasta la playa y zambullirse en las quietas aguas está más que recomendada para toda la familia.
Hay, además, otro atractivo que llega por sorpresa pero muy seguido. Por algún motivo científico en espera de confirmación, los viajeros fieles a los cayos de Santa Bárbara notan que esta zona de la bahía de Samaná es uno de los lugares del país donde con mayor frecuencia se forman arcoíris. Un paisaje de una belleza irresistible.





17/11/14

La flor que cambia de color a medida que avanza el día (…y la noche)

Esta hermosa Hibiscus mutabilis que plantó y cuida doña Rita (la guardiana de las frutas en extinción) en su finca tiene una ‘particular característica que la hace superespecial. Las flores, blanquísimas en la mañana, se van tornando rosadas con el paso de las horas hasta alcanzar el rosado intenso en la tarde y el rojo en la noche. 
Una piensa que debería ser al revés, por lo de la luz del Sol, ya saben. Algo así. ¿O será el cúmulo de calor lo que las hace cambiar de color?
Mi cámara ha registrado el cambio de color en varias ocasiones, pero como siempre dejamos el lugar antes de las 6:30 p.m., nunca he visto las flores de noche. Así que me traje varias semillas para fotografiar el ciclo en casa, cuando la planta crezca. 
Ah, es de la familia de las malváceas, tiene las hojas palmeadas y se da espigadita o en forma de redondo arbusto. Y dice doña Rita que crece rápido. Lamentablemente, la flor solo dura un día. Debe ser que no aguanta tanta metamorfosis.
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Continuará…

10/11/14

El Bahía Príncipe San Juan no está en Puerto Plata

En asuntos geográficos no se vale mentir

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Algunos hoteles mienten sobre la ubicación exacta del lugar donde se encuentran por conveniencia, es decir, les conviene más decir que están en un lugar más famoso y accesible que en otro más lejano o menos famoso. Pero en asuntos geográficos no se vale mentir, porque es muy fácil comprobar la mentira. Algunos amigos y lectores extranjeros nos piden que les elaboremos rutas para visitar por su cuenta el país y al verificar las direcciones de los hoteles en las páginas web nos encontramos con que muchas veces sus administradores no tienen idea de la provincia o municipio donde se encuentran. O se hacen que no lo saben. Es lo que ocurre con el hotel Bahía Príncipe San Juan.
En su página web, en la pestaña de los resorts, dice que este hotel está en Puerto Plata, y así lo repiten otros sitios web, y así lo cree muchísima gente que seguro lo ha visitado. Sin embargo, el hotel está en Gaspar Hernández, provincia Espaillat (a 20 minutos del centro), y al oeste del municipio Río San Juan (a 10 minutos del centro), provincia María Trinidad Sánchez.
O sea, el hotel, ni por asomo, está en Puerto Plata. Pero claro, ¿quién conoce a Gaspar Hernández como un destino turístico? Cuando llamamos y les hicimos notar el error, nos dicen que lo venden así porque les es más conveniente. Y la Yalo, siempre entrometida, piensa: si les resulta tan fácil mentir sobre algo tan fácil de comprobar, ¿cómo saber que no lo hacen con otros aspectos del lindo resort? Con la decadencia del turismo en Puerto Plata, hasta les convendría decir que están en otro lugar. Al buscar en la página la dirección exacta del hotel (ver aquí), dice lo siguiente: Ubicado en Puerto Plata (con mapa incluido), pero con la siguiente dirección: Carretera Gaspar Hernández - Río San Juan, Km 18. República Dominicana. O sea…

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Publicado el 24 de enero de 2012 (estaba en borrador, ups). Suerte que existen los "caché"....

4/11/14

Antiguas tarjetas postales dominicanas

¿Cómo lucía el puerto de Samaná antes de la construcción de su emblemático puente? ¿Qué edificio ocupaba en 1911 el lugar donde hoy se levanta el histórico Royal Palace, en La Vega?

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Yaniris López
Santo Domingo
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El ejemplar se perfila como una obra de referencia para coleccionistas, urbanistas, sociólogos, geógrafos, antropólogos, investigadores, nostálgicos y todo aquel que busca y encuentra en el pasado motivos para regocijarse, para aprender o simplemente rememorar tiempos mejores... o peores.
Todos disfrutarán abrir “Antiguas tarjetas postales dominicanas de la colección de Miguel D. Mena” y posar la vista en sus 53 imágenes, todas fechadas antes de 1932.
El libro es publicado por la Academia Dominicana de la Historia (ADH), con edición y textos de su presidente, el economista, escritor e historiador Bernardo Vega. Las estampas visuales, escribe D. Mena en la introducción, son un asomo a los primeros tres decenios del siglo XX dominicano.
“Arte, historia, antropología, política, vida cotidiana; cada una de estas postales es ventana y puerta, puente y mirador para contemplarnos en esas esferas primeras del siglo XX”, comparte D. Mena.
¿Por qué publicarlas? Vega señala en la presentación de la obra que esta nace a partir de una conferencia ofrecida por D. Mena en la ADH (2013) en la que mostraba parte de su colección de postales dominicanas. Ante la entusiasta reacción del público, D. Mena aceptó que la Academia publicase una selección acompañadas con comentarios.
Para la selección, sigue Vega, “primó la rareza y lo inusual del tema mostrado, dando preferencia a postales de ciudades del interior del país, ya que las relativas a la ciudad de Santo Domingo son más conocidas”.

Correspondencia ilustrada
Ensayista, urbanista y editor dominicano, D. Mena hace en la introducción del libro (2014) un recorrido por la historia mundial y local de esa correspondencia ilustrada que las personas emprenderían con pasión desde finales del siglo XIX; y también hace referencia al hecho de que las fotografías e ilustraciones siempre han sido soportes, pero no testigos con voz propia de la historiografía dominicana.

“Si valiosa es la bibliografía que analiza la complejidad de la historia insular en su aspecto temporal, todavía será un reto la que valora la constitución de su paisaje -sus aspectos espaciales- (...) Esperamos que con estas imágenes de los primeros treinta años del siglo XX dominicano recuperemos referentes de este espacio insular en el que nos desenvolvemos”, expresa.

D. Mena recoge hechos tecnológicos, sociales e históricos que marcaron el auge de las tarjetas postales en República Dominicana. Resalta, por ejemplo, cómo la ocupación militar norteamericana de 1916 estimuló la impresión de las llamadas “Real Photo Postcards” de manera privada, “debido a la necesidad de comunicación e información con amigos y familiares”.

De esta forma, dice, “las postales no solo nos brindan la posibilidad de asumir visualmente nuestros paisajes de entonces, sino también que a veces se pueden constituir en verdaderos documentos históricos, al relatar pormenores de la vida cotidiana de aquellos sujetos integrados en nuestra sociedad: soldados, marines, funcionarios, familiares, turistas, científicos, políticos, etc”.

Imágenes de Santo Domingo 
y ocho provincias
¿Cómo lucía el puerto de Samaná antes de la construcción de su emblemático puente? ¿Qué edificio ocupaba en 1911 el lugar donde hoy se levanta el histórico Royal Palace, frente al parque de La Vega? ¿Cuán desolado quedó el parque Colón tras el paso del ciclón San Zenón? ¿Cómo celebró el “Tío Sam” y otros miliares en el país el fin de la Primera Guerra Mundial?
Las tarjetas postales de D. Mena responden visualmente estas preguntas. La obra contiene imágenes de San Pedro de Macorís, Montecristi, El Seybo, Santiago, La Vega, Samaná, Barahona, Puerto Plata y Santo Domingo.
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