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11/8/11

Clústeres, turismo y competitividad

La directora de la Escuela de Turismo y Administración de la universidad Unibe alertó entonces sobre lo difícil que está resultando reclutar nuevos estudiantes en la carrera de turismo. “Para muchos no es una carrera real, prefieren estudiar carreras más serias”, dijo.

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Yaniris López
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Al sector turístico dominicano le conviene promover el país como destino en lugar de motivar las visitas exclusivas a los complejos hoteleros, no importa la zona donde estén ubicados. También debe fortalecer las alianzas público-privadas, diversificar las ofertas, elevar el índice de competitividad e integrar a la comunidad en los proyectos locales.
Tomar en cuenta estos aspectos le garantiza a República Dominicana posicionar en el mercado de manera exitosa la marca país que viene trabajando y obligaría a todos los agentes del sector a trabajar en conjunto a través del modelo de clúster.
Estos fueron los consejos y retos que más se repitieron durante la Primera Conferencia Mundial sobre Competitividad y Clústeres Turísticos que el Instituto Internacional de Competitividad (TCI por sus siglas en inglés) celebró del 7 al 10 de abril de 2010 en Bávaro, Punta Cana, organizada en el país por el Consejo Nacional de Competitividad (CNC).
En la actividad, que reunió a expertos locales e internacionales en el tema, llovieron las buenas críticas para el modelo de clúster que desde hace una década se implementa en el país, considerado el clúster como un conjunto productivo de empresas e instituciones concentradas en un área geográfica que al interactuar entre sí mejoran su desempeño; pero igualmente fueron criticadas las debilidades que persisten en el sector en cuanto a estándares de calidad y a la poca sintonía que prevalece entre los sectores público y privado.
Alberto Pezzi, presidente del TCI, dijo que uno de los grandes retos de los países que se dedican al turismo es el desarrollo de la sostenibilidad y que la decisión de realizar el primero de estos encuentros en el país fue más que acertada, mientras que Juan Manuel Esteban, director y presidente saliente del TCI, aseguró que en el modelo de clúster todos los agentes son corresponsables de las acciones, pues todos aportan recursos y conocimiento.
José Carlos de Santiago, presidente del Grupo Excelencias (España), destacó la importancia de la buena relación que debe primar entre los agentes turísticos y los medios de comunicación. “Traten al periodista como a un dios”, aconsejó a los presentes, para evitar la contra comunicación y sus efectos negativos.

Más beneficios
La Red Nacional de Clústeres Turísticos (hoy Consorcio Dominicano de Competitividad Turística, CDCT) nació de manera espontánea en el año 2005, recuerda su presidente, Rafael Collado. Actualmente en el país funcionan nueve clusters turísticos: Puerto Plata, La Altagracia, La Romana-Bayahíbe, Jarabacoa, Constanza, Pedernales, Barahona, Santo Domingo y Samaná.
Gracias al trabajo de sus miembros, por ejemplo, Puerto Plata logró recuperar el casco histórico de la ciudad, Constanza y Jarabacoa lanzaron al mercado productos turísticos de calidad superior y Barahona ha logrado implementar un ambicioso plan estratégico de mercadeo y de ayuda a las microempresas.
Si fuera necesario resumir en una frase todos los beneficios del modelo de cluster, habría que recurrir a la ponencia de María Eugenia Olivares, de la Agencia Regional de Desarrollo Productivo de Chile: “El clúster ayuda a evolucionar de un turismo masivo a uno de nicho”, lo que se traduce, como bien insinúa Collado, en ventajas competitivas basadas en destinos únicos cuya calidad incidirá, en definitiva, en el regreso del turista.
En la actualidad, con cerca de 67,000 habitaciones hoteleras disponibles, el turismo dominicano suma ingresos por US$4,064 millones y emplea, directa e indirectamente, alrededor de 218 mil personas. El gasto promedio del turista que nos visita es de US$107.78 y la estadía promedio de cada visitante es de 10 noches.

Mucho trabajo por hacer
Las observaciones más duras al modelo turístico dominicano las hizo la entonces presidenta de la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (Asonahores), Haidée Kuret de Rainieri.
Aunque celebró que la industria acabara de superar con éxito el período más difícil de la crisis económica mundial (RD repitió la cifra de llegadas de turistas del año 2008 cuando a nivel mundial se redujo un 4 por ciento), Kuret admitió que en el país hay regiones en declive, mercados tradicionales debilitados, tarifas y tasas de ocupación inadecuadas para la sustentabilidad económica de los hoteles y una baja rentabilidad.
Sin embargo, Rainieri se refirió a que el desarrollo de los clústeres turísticos “es el golpe de gracia a la falacia de que el desarrollo turístico dominicano es esencialmente excluyente, fundamentada en una concepción de enclave y exclusión de la comunidad, por la modalidad del todo incluido”.
Las preguntas directas realizadas a participantes en la conferencia y las investigaciones que hemos venido realizando en los enclaves turísticos del país demuestran todo lo contrario, que no se trata de una falacia, es decir, que salvando algunos resultados muy concretos de los últimos cinco años y gracias a la labor de los clústeres (que trabajan, muchos de ellos, sin contar con la participación activa de las autoridades oficiales), la mayoría considera que la industria turística dominicana sí es y ha sido, básicamente, excluyente.

Otras críticas
El análisis de Gloria Valdés no sorprendió a los asistentes.
La directora de la Escuela de Turismo y Administración de la universidad Unibe alertó sobre lo difícil que está resultando reclutar nuevos estudiantes en la carrera. “Para muchos no es una carrera real, prefieren estudiar carreras más serias”, dijo Valdés. Entre las posibles causas del poco interés que suscita la profesión en el país figuran la baja remuneración que reciben los trabajadores del sector, las pocas posiciones de gerencia existentes que motiven la superación personal y el sacrificio de horarios y entrega individual que esta exige.

Competitividad
En el 2009, los indicadores de competitividad del Foro Económico Mundial colocaron a la República Dominicana en el puesto número 67 en un ranking de 133 países.
“No está mal”, dijo Andrés Van der Horst, director ejecutivo del Consejo Nacional de Competitividad (CNC), “pero cuando observamos con detalle los valores de los indicadores usados para la calificación final, vemos que aquellos que dependen del trabajo directo del sector turístico, público y privado, en conjunto, son mejores que aquellos en cuyo desempeño influyen otros sectores”.
Citó como ejemplos que en el marco regulatorio sobre viajes y turismo, en el que ocupamos la posición 54, el país se encuentra entre los 30 primeros en reglamentación, regulaciones y priorización del sector, pero con carencias en materia de seguridad y sustentabilidad. En el renglón de recursos humanos, cultura y recursos naturales, ocupando el puesto 68, “fallamos en educación y entrenamiento pero triunfamos en cuanto a las facilidades para que desempeñen su trabajo. Y obtenemos buena nota en afinidad hacia el turismo, pero tenemos que mejorar en los recursos culturales, no porque no los tengamos”. En el índice de gastos de promoción, en cambio, ocupamos el número 1.

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Abril, 2010
La mayoría de los verbos, entonces, estaban en presente.
La autora es Premio Nacional de Periodismo Turístico 2007 (digital), 2008 (digital y gran premio) y 2009 (fotografía).

1 comentario:

Timoteo Estevez dijo...

Y no pudiéramos tener problemas con este sector!

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