30/8/10

Cuando regresábamos de Río Limpio...

El chofer decía que no se movía de ahí, que no podía dejar la guagua sola, y la primeriza no quería subir y nos miraba con cara de “yo se los dije, yo se los advertí”.

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Algunas anécdotas da vergüenza contarlas, porque te desnudan y dejan a la intemperie tus miedos y frustraciones de una manera burda y desconsiderada. Pero a la vez una siente que, si no las cuenta, se comporta como toda una egoísta. Así que….
En enero pasado y como cada año nos fuimos con Xiomarita Pérez (directora nacional de Folklore), sus dos hijas y otras amigas a visitar a los niños de Río Limpio. Siempre nos paramos en El 14, en la casa de Lupe Valerio (justo donde inicia el camino hacia Río Limpio que se desprende de la carretera Loma de Cabrera-Restauración), a comer gallina criolla con yuca y a bailar perico ripiao con los músicos de Lupe. Las chicas de la chercha solemos bajar una cuesta hasta el Neita, un riíto cercano que corta el camino (a unos 500 metros de la casa) y luego subirla de nuevo en medio de divertidas quejas y protestas. Es que el camino es un desastre. De aquí pa llá es una bajada y de allá pa cá es una subida. Pero así de chéveres nos veíamos (primera foto) dos días antes de que pasara lo que pasó. En esta ocasión viajábamos en un autobús de la UASD que el chofer cuidaba y celaba en cantidad. Ah, él era el único hombre entre 11 mujeres y casi ni hablaba.

Bien. De regreso pa la capi nos paramos en el río Artibonito para el chapuzón obligatorio. Una invitada primeriza medio se quilló, dizque porque se hacía tarde y estaba nublado. Efectivamente, al rato de seguir el viaje la niebla y el frío se adueñaron de todo y comenzó a llover. En un momento debimos bajar de la guagua para que el chofer pasara liviano por el camino ya agrietado entre dos precipicios. (Segunda foto). Nos subimos de nuevo pero al llegar al riíto de la cuesta sabíamos que el autobús (el chofer ni lo intentó) no podría subir: el camino se había convertido, enterito, en un solo lodazal. Eran como las cinco pero parecía más tarde. Las aguas del riíto comenzaban a subir.

Una moto que bajaba con una chica atrás patinó y conductor y chica cayeron al lodo. (Tercera foto). Algunas camionetas de doble cabina (privadas y de servicio de transporte) lograban subir y varios choferes de la zona, “mire que conocemos muy bien esa subía”, se ofrecieron para pasar nuestra guagua, cosa que el chofer declinó porque ese vehículo era su responsabilidad y no dejaría que nadie la manejara. “Y yo soy tan buen chofer como ustedes y sé que no podré subir y no pondré en riesgo a esta gente”. Hasta los militares del puesto El 14 ayudaron a subir con sogas los vehículos menos afortunados.
Y así fue como nos quedamos solos. Solitos en el monte. Xiomarita, que se sentía responsable del grupo, subió la cuesta creo que con Noris Decena y comenzó a gestionar ayuda desde la carretera. Y a esperar se ha dicho. El único teléfono con señal tenía la batería por el suelo y había que reservarlo para cuando Xiomarita llamara.

Por más cuentos que hicimos, por más que nos reímos, la lluvia no paraba y se hizo de noche. Y llegó el momento de la verdad. ¿Qué pasaría si nos quedábamos allí varados, si Xiomarita no conseguía ayuda, si teníamos que amanecer por ahí, si el río subía y, como nos habían contado, inundaba los alrededores? Y empezamos a sentir miedo. De verdad. Decidimos que lo mejor era intentar subir la cuesta despacito hasta la casa de Lupe llevando sólo lo indispensable y una toalla por si había que amanecer en el piso. El chofer decía que no se movía de ahí, que no podía dejar la guagua sola, y la primeriza no quería subir y nos miraba con cara de “yo se los dije, yo se los advertí”.
Cuando las esperanzas pasaban de color verde a marrón, Xiomarita logró comunicarse y nos informó que pidió bolas hasta Restauración y que mendigó (toda una odisea que merece una historia aparte) un tractor que subiría la guagua. Como no teníamos idea de si la operación resultaría exitosa, de todos modos comenzamos a subir la cuesta a pie y cuando las últimas chicas estaban a punto de llegar a la casa de Lupe apareció Xiomarita encima de un tractor. Eran casi las nueve, creo…

Xiomarita nos contó que había llamado al Listín y que al contarle lo ocurrido al jefe de redacción nocturno se pusieron en contacto con el corresponsal de Dajabón y que hicieron todas las llamadas posibles en busca de ayuda. Yo me imaginaba al siempre dispuesto Javier Valdivia en medio de la redacción, con el teléfono en la mano, con la expresión grave, preocupado, tratando de comunicarse con alguien, caminando por el pasillo, y a los muchachos (hora pico) cuchicheando primero y luego riéndose y burlándose al saber lo que nos había pasado. Jíbara al fin, hasta pensé no ir a trabajar al día siguiente, para que no me miraran. Pero na, que cuando llegué ningún ser vivo me miró ni dijo nada relacionado con el incidente…
Aliviada, escribí sobre el mal estado del camino que lleva hasta Río Limpio y otras cosillas y, qué creen, hace unos días me contaron que ya lo están arreglando…

27/8/10

Érase una vez un...


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Flores raras

Es un verdadero placer recorrer los campos dominicanos y detenerse a fotografiar flores silvestres. Aparecen a lo largo del camino, entre alambradas, enredadas entre las paredes de madera o decorando los setos de las casas de los campesinos, que se desviven por mantener bien cuidados y tupidos sus jardines. Con sus colores y formas premian el ánimo del viajero y le auguran un recorrido lleno de vivencias que quedarán eternizadas, como ellas, en el lente. Aunque algunas, la verdad, son muy raras.

23/8/10

¿Se venden niños?

¡Ah, sí! ¡Envueltos!
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P.D. Comprensión de la lectura:
A ver. No, se venden niños envueltos los sábados. Los demás días... Los demás días... No sé... ¿Desnudos, enhojados, bien vestidos?
Es broma.

21/8/10

Por los senderos del río Socoa

Su habilitación para el ecoturismo permite recorrer y explorar el tupido corazón de un bosque húmedo

Yaniris López

Monte Plata.- El río Socoa y sus alrededores, desde su nacimiento hasta el gran Salto, están listos para recibir a científicos, turistas y aventureros que en lo adelante contarán con un espacio de 25,000 tareas habilitadas para la explotación ecoturística.
El Ministerio de Medio Ambiente puso en funcionamiento el centro de control y vigilancia del Parque de la Biodervisidad, ubicada a la altura del kilómetro 51 de la Autovía del Nordeste Juan Pablo II, y dos senderos para caminatas.
Y resulta que el río Socoa es el gran protagonista de este parque. Nace en las proximidades del Batey Santana, en Monte Plata, en la zona de incidencia de Los Haitises, y su curso medio está protegido dentro del Monumento Natural Salto Socoa.
Luis Crouch, ex vicepresidente del Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal (Cedaf), fue quien animó a las autoridades a convertir la zona en área protegida y habilitarla para el ecoturismo.
Se trata de un bosque latifoliado húmedo formado por árboles, arbustos y herbáceas. Los árboles más altos pueden alcanzar hasta 25 metros de altura. El lugar, indican las informaciones de Medio Ambiente, conforma un ecosistema diverso con su bosque de galería en el que abundan la manacla, cabirma, hoja ancha, jina, guama y ceiba.
Algunos frutales (mango, guayaba de indio), varios tipos de palma, cedro y copey también se pueden apreciar. Entre los animales que viven en el bosque hay culebras, alacranes, ciguas palmeras, mariposas, perdices y pájaros carpinteros. José Manuel Mateo, director de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, dice que el lugar es idóneo para la investigación, por tratarse de un bosque virgen y por la enorme cantidad de especies que allí habitan.

Caminatas
Para conocer los trabajos de habilitación que se están realizado a lo largo del curso del Socoa, un grupo encabezado por el ministro de Medio Ambiente, Jaime David Ferñández, recorrió los aproximadamente dos kilómetros que llevan desde la caseta de vigilancia hasta el nacimiento del Socoa.
Allí es posible apreciar los tres puntos por donde salen las primeras aguas del río (incluida una gran cueva) y la poza donde se juntan los pequeños a los pocos metros, formando en su conjunto un espacio de gran belleza.

De interés para el viajero
Tiempo: un día es suficiente para recorrer ambos senderos. Se calcula que la distancia que separa la caseta de vigilancia (punto de partida) del nacimiento del río y del Salto de Socoa no alcanza los dos kilómetros.
Qué llevar: repelente, agua potable, si no piensa tomar la del río; ropa ligera y de baño y unas buenas botas o tenis.
Dificultad: media. Aunque hay pocas zonas escarpadas, el terreno se pone difícil si ha estado lloviendo.
Advertencia. Antes de internarse en el bosque solicite la mayor cantidad de información en la caseta.

19/8/10

Jimenoa I, la perfección hecha paisaje

El recorrido por un tupido e inclinado sendero hasta sus aguas es, a la vez, paraíso y calvario de los exploradores faltos de ejercicio.

© Yalo
La comunidad de El Salto co-maneja la cascada más alta del municipio de Jarabacoa, la que, junto con su salto hermano, el Jimenoa II, conforman el Monumento Natural Salto de Jimenoa.
Pero nada de comparaciones. Sus moradores y guías aseguran que visitar el Jimenoa I es mucho más entretenido porque ofrece más opciones ecoturísticas, como el recorrido por un tupido e inclinado sendero hasta sus aguas que es, a la vez, paraíso y calvario de los exploradores faltos de ejercicio.
Las formaciones rocosas que yacen en su lecho o se levantan en sus orillas, la playa que se extiende bajo la cascada, los charcos que deja la corriente y la diversidad de plantas y animales que nutren su ecosistema terminan dándoles la razón. ¿Cómo ha logrado una comunidad de 266 habitantes empoderarse y convertir la zona en un proyecto modelo de sostenibilidad?

La perfección hecha paisaje
El Salto Jimenoa I fue descubierto a principios del siglo XX por unos ingleses que participaban en la construcción de la hidroeléctrica sobre el río Jimenoa.
De aquella época se conservan las ruinas de una chimenea de ladrillos que los trabajadores construyeron para hacerle frente a un frío legendario que ha desaparecido con los años, por lo menos en verano.
La comunidad se apoderó del lugar y decidió administrarlo cuando depredadores del turismo decidieron explotar el lugar de manera arbitraria y sin tomar en cuenta al medioambiente.
A lo largo de un sendero de 1.4 kilómetros, son paradas de la ruta la visita a la chimenea, un parador para discapacitados que pueden observar el salto desde lo alto, varios puntos donde pasan riachuelos y otros desde donde se observan vistas panorámicas del municipio de Jarabacoa. Del majeno del lugar se encarga con celo y empeño la Asociación para el Desarrollo Sostenible de la Comunidad El Salto de Jimenoa, conformada por un grupo de 30 personas.
“Es que no queremos depredadores”, dice Luz Mercedes, guía ambiental y maestra de la comunidad, “queremos conservar el área como está para que pueda ser disfrutada en su estado virgen; para eso nos esforzamos”.
Es ella quien aclara el nombre del salto: “Es el número 1 porque es el más alto (tiene 75 pies de altura), no por su ubicación. Alrededor de 500 metros lo separan del Jimenoa II, que suele ser más visitado por su fácil acceso desde la carretera.

Colaboración
La Asociación recibe el apoyo de la Alianza Dominicana para el Turismo Sostenible (DSTA) en materia de organización y logística para que reciban el permiso de uso del área, mientras que en la promocion y preservación son asesorados por el Programa de la USAID para la Protección Ambiental, ejecutado por The Nature Conservancy (TNC) y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) con la colaboración institucional del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Como se encuentra en el área de amortiguamiento de la Reserva Natural Ebano Verde, también reciben asistencia de la Fundación Progressio, que la administra.

Cómo llegar. Desde el pueblo, tome la carretera Jarabacoa-Constanza por dentro hasta la comunidad de El Salto. La entrada, con guía incluido, le cuesta 50 pesos a los dominicanos y 100 a los extranjeros.

17/8/10

Oasis en el Sur

Dos provincias, cinco balnearios y mucha agua fría y dulce. Son piscinas naturales -acondicionadas por el hombre- y forman parte de los 14.7 kilómetros cuadrados de humedales del Parque Nacional Lago Enriquillo. A Bahoruco pertenece Las Marías, y los demás (Las Barías, Boca de Cachón, La Zurza y la Acequia de Angostura) a la provincia Independencia. ¿Cómo saber que están cerca? Ubicados muy cerca de la carretera, un espeso color verde anuncia que, entre los árboles, algún manantial brota de entre algunas piedras o bajo tierra, formando, dependiendo del terreno, enormes charcos de agua, corrientes con forma de escaleras y acequias de todos los tamaños.

LAS MARÍAS
Es el balneario que da la bienvenida a los que viajan a Neiba, el municipio cabecera de la provincia Bahoruco. ¿Qué hacer, además de tomar un baño en sus aguas claras? Comer frituras a orillas de la carretera, jugar billar e intentar atrapar minúsculos pececitos con una caña de pescar.

LAS BARÍAS (LA DESCUBIERTA)
Nadie que visite el centro del municipio La Descubierta se marcha sin antes visitar Las Barías, un amplio y frío balneario que hace honor al río que le brinda sus aguas y a los altos árboles que lo rodean. Para los friolentos, es uno de los mayores retos ecoturísticos que les ofrece el país, pues son pocos los que pueden darse el lujo de permanecer varias horas dentro del charco.

BOCA DE CACHÓN
El oasis natural de este distrito municipal de Jimaní es uno de los más visitados de la región sur. Está ubicado frente a los humedales de la punta oeste del Lago Enriquillo. Amplio y con facilidades recreativas, sus aguas continúan corriendo en canales artificiales.

LA ZURZA
A este balneario cercano al distrito municipal Vengan a Ver (municipio Duvergé)se acercan exploradores que buscan en sus aguas azufradas la cura de enfermedades cutáneas. Los que deseen un baño normal lo tendrán en una alberca adicional habilitada en un costado del balneario, con las aguas de un manantial que nace a pocos metros de allí.

13/8/10

Greñas (Monumento al ego 22)

Hoy caminaba dos cuadras desde el ensanche Miraflores hasta el huacal donde funcionan las oficinas gubernamentales cuando, antes de llegar a La 27, en la Leopoldo Navarro casi a la altura de Caribe Tours, se paró en el tapón una guagua de la OMSA repleta de estudiantes que voceaban y se divertían. Qué tiempos, pensé. Con 11 y 13 años una era así. Nos importaba un pepino hacer bulla y desorden en cualquier lado y gritarle a la gente que caminaba por las aceras, especialmente cuando en el colegio organizaban un paseo. Quizá por eso no me sorprendió que varias chicas sacaran la cabeza por la misma ventana y me vocearan: ¡Amiguita, ¿quieres una bola?!, y yo las miré, me acordé de aquellos tiempos, de la edad del pavo, y les dije con la cabeza que sí, sólo por seguirles la corriente. ¡Po ven, súbete!, respondieron, ¡pero en la goma! Mensa, Yalo, ¿a qué les respondiste? Seguí caminando y antes de que el semáforo cambiara y les diera paso volvieron a gritarme:
- ¡Tú eres linda… si te "mocharan" la cabeza!

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P.D. No las miré, pero unos instantes después, al saberme protegida de sus miradas, no pude contener la risa. Cuando viene a ver ellas creyeron que me ofendí…

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Otros Monumentos al ego
Tras una cortina de mandarinas
Andrés Neuman en La Cafetera
Presagios
Parada 77
Don Roque
Jima
Jarabacoa

11/8/10

¡Estos sí se comen!

A propósito de los guineos rosados que encontramos en el Jimenoa 1, mi amigo Oscar (de Barcelona) nos envía esta foto que, en cierta forma, hace menos raro nuestro hallazgo. Gracias, O.

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¡Buenas tardes, Yaniris!
La vida te da sorpresas, decía la canción. Resulta q estoy de viaje por Francia y hoy entré en un gran supermercado de Estrasbugo y... mira qué encontré! Parece que son distintos de los de tu foto, pero deben ser comestibles...
Curiosidades de la vida... ;-)
Un besito,
Òscar

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8/8/10

El Dudú

Llegar hasta el distrito municipal La Entrada, en el municipio de Cabrera, y conocer las cavernas sumergidas tipo cenote que componen El Dudú es una de las excursiones favoritas de la costa norte. ¿Alguna vez soñó con tomar una liana o una soga, pegar un grito y, muy al estilo Tarzán, surcar los aires y caer desde lo alto de un barranco en un pozo de agua? Puede hacerlo aquí. Y si gusta de bucear y tiene la certificación apropiada, verá que pocos sitios en el país le ofrecen una experiencia de este tipo.

Yaniris López
Cabrera, Ma. Trinidad Sánchez


Un enorme pozo de agua llamado Dudú
Alrededor de 700 metros de túneles sumergidos conectados a dos lagos de agua dulce atraen a los buceadores hasta El Dudú, un espacio idóneo para este deporte que llama la atención por sus peculiares características geológicas conocidas como cenotes, depresiones originadas por un terreno que se hunde debido al colapso de una cueva, generalmente de forma circular y de embudo y paredes verticales.
En la laguna principal, El Dudú, el deleite es tirarse desde los barrancos en sogas, de cabeza o de pie, mientras que la poca profundidad del Pozo de los Caballos, en el otro extremo, ofrece la seguridad de un balneario de fácil acceso.

Algo de historia
De ser una finca privada donde pastaban las vacas, el lugar comenzó a ser explotado como sitio de buceo en 1993 por Michel Bonin. Entre 1995 y 1999, Horst Julius exploró el túnel principal, de 80 metros, y en abril de este último año Bobby Pritchett y Denis Bourret hicieron la conexión con la cueva de los Murciélagos o cueva de Horst, en la que se han registrado vestigios de arte rupestre.
Dos teorías explican el nombre del área, indica Gerard Alberty Martínez, encargado de operaciones de El Dudú, cuyo administrador es Martín Martínez. Unos dicen que en la cueva vivía un indio llamado Dudú, otros aseguran que le llaman así porque durante mucho tiempo se ‘dudaba’ de la profundidad de la laguna. Según Gerard, este es uno de los mitos sobre El Dudú que quisieran aclarar. La laguna tiene fondo: 22 metros, y no es cierto que comunique directamente, a través de un túnel, con el océano Atlántico.
“Hay conexión directa con la caverna sumergida y el Pozo de los Caballos y sí hay conexión con el mar pero no directa. Aún estamos trabajando, acondicionando e investigando”, asegura.
Las investigaciones indican que existe un túnel muy largo que casi llega al mar, pero los mejores buzos que han sorteado sus aguas aseguran que hay un punto en el que no se puede avanzar.
Gerard expresa que la habilitación con fines ecoturísticos de El Dudú ha dinamizado la zona norte porque ha provocado la creación de circuitos con más atractivos en la provincia María Trinidad Sánchez.
El 25% del agua de la laguna es salada y 16 ríos subterráneos le ceden agua dulce. “Cuando la marea está bajita algunos se pueden ver”, dice Gerard.

Previsiones
La entrada a El Dudú sólo cuesta 50 pesos. El permiso para bucear tiene un costo de 10 dólares y sólo se les permite hacerlo a personas que pertenezcan a escuelas de buceo certificadas. Es decir, no le dejarán bucear si se aparece allí porque sí.
En el sitio funciona un restaurante, pero es preferible llamar con antelación para la preparación de almuerzos para grupos. En todo caso, es permitido llevar alimentos.
HORARIO: todos los días de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde y unos minutos más.UBICACIÓN: Distrito municipal La Entrada, municipio Cabrera, al este de la provincia María Trinidad Sánchez. OTRAS FACILIDADES: el lugar puede ser alquilado para bodas, cumpleaños y celebraciones especiales. PROMOCIÓN: según Gerard, imágenes de la laguna Dudú se pueden apreciar en el filme “Love Wrecked” (2005).

7/8/10

Rarezas de la naturaleza: ¡guineos rosados!

Esa es una de las muchas satisfacciones que deja montear: toparse con cosas raras en cualquier lado, como esta mata de ¿rulo/guineo? de frutos rosados que nos encontramos hoy en el sendero que lleva al Salto de Jimenoa 1, en Jarabacoa, La Vega. Los platanitos no cuelgan como en las matas “tradicionales”, sino que crecen derechitos hacia arriba y son durísimos. La planta también es más pequeñita y flaca.
“Lamentablemente” son ornamentales y no se comen, nos dijo la guía Luz Mercedes. Y digo lamentablemente porque de todas formas es imposible que una no se quede pensando qué sabor tendrán, a qué sabrán…

4/8/10

Murió Thierry Posty, el jinete trotamundos

El amigo de los niños y los caballos no pudo completar su sueño de recorrer 100 mil kilómetros alrededor del mundo. El caballo que montó aquí en RD murió igual que él: de un ataque al corazón

¿Recuerdan a Thierry Posty, el psicológo francés que se dedicaba a recorrer el mundo a caballo y que cuando nos visitó en febrero del año pasado lo bautizamos como "el jinete trotamundos”?
Lamentablemente hemos recibido un correo de su hermana Patricia donde nos dice que Thierry falleció la noche del pasado sábado en Polonia, de un ataque cardíaco. El amigo de los niños y los caballos no pudo completar su sueño de recorrer 100 mil kilómetros alrededor del mundo.

Siempre atento

Thierry nos mantenía al tanto de sus viajes y nos enviaba las fotos de sus paseos. En el último mensaje, enviado el 27 de julio, dedicó su recorrido por el este de Europa a Jefe, el caballo que montó aquí, en República Dominicana, y que, según nos contó que le dijo su dueño, murió de un ataque al corazón. Igual que él.
En las últimas fotos Therry se veía feliz, sobre su corcel Missoury y junto al perro Nanuq, mientras recorría Europa y se preparaba para regresar a su pueblo natal este fin de semana. Con esas y otras imágenes les dejo con algunas de sus impresiones cuando recorría República Dominicana:
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“Encontré gente muy pobre pero siempre sonriente”.
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“La complicidad y la química con mi caballo, ‘Jefe’, fue total después de unas semanas. Cada noche dormía cerca de la tienda de campaña o se mantenía despierto, de pie, vigilándome. Cuando yo caminaba frente a él, incluso estando a más de 100 metros de distancia, nunca pensó en alejarse. Cuando atravesábamos alguna aldea dejaba que los niños lo montaran. Para muchos niños era la primera vez que montaban un caballo”.
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“Aprendí con la población a jugar dominó, casino y billar. Aprendí a bailar bachata y merengue".
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Nos cuenta que quedó cautivado con la naturaleza, las montañas, los ríos, los árboles, los cultivos de arroz del norte y del cacao y el café en el sur. Y también quedó prendado de una playa: Las Terrenas, en Samaná.

1/8/10

Cómo las flores ‘fabrican’ su color

Abundan las de tonos amarillo, rojo, rosado y blanco, pero hoy día es posible 'producir' flores de cualquier color. Si no existe, se 'fabrica'

Yaniris López
Santo Domingo


¿Sembraste flores en una maceta o en el jardín, regaste luego las semillas y, al nacer, brotaron plantas con flores de colores muy diferentes a las primeras, incluso de formas distintas a las originales? Aunque lo ocurrido tiene una explicación sencilla para los botánicos, la reacción del que vive la experiencia por primera vez va del asombro a la incredulidad.
Tres fenómenos explican estas variaciones de colores, indica el encargado de Taxonomía y Exploraciones del Jardín Botánico Nacional, Brígido Peguero: el factor hereditario, la manipulación humana y las características fisiológicas del suelo y de las plantas.
Para entender cómo el factor hereditario o la genética mendeliana afecta las variaciones de las flores, basta con repasar las lecciones de biología aprendidas en la escuela, porque, como dice Peguero, es tan simple como que los hijos heredan los caracteres de los padres.
En botánica, los cruces provocados cuando el polen de una flor fertiliza a otra funcionan en plantas del mismo género y el resultado le debe mucho al azar.
“Si de manera natural se cruza una planta de flores blancas con una de flores rojas, por ejemplo, se supone que su descendencia saldrá intermedia, rosada”, dice Peguero. Pero no siempre.
Al final, y como ocurre con todos los seres vivos, el resultado dependerá de los cromosomas que determinan sus características, de los genes dominantes y recesivos presentes en la planta. “Las flores te pueden salir rojas, blancas, rosadas y hasta una combinación de los tres colores”.

Intervención humana
El segundo factor se da cuando el hombre manipula las plantas para cambiar el color de sus flores. ¿Cómo? A través de la polinización, tomando el polen maduro de una planta y soplándolo encima de la flor. “Claro, aquí tampoco la posibilidad es 100%; hay mucho de azar, así como una pareja puede o no engendrar hijos aun teniendo relaciones sexuales”, indica Peguero.
Las flores que presentan más variedad de colores (e intervenciones) son las begonias, las rosas, las orquídeas, las dalias, las margaritas, los gladiolos y los lirios de agua (cala). En general, dice el botánico, las flores de la familia de las asteráceas o compuestas, que suelen ser hermafroditas.

Una colorida especialidad que exige paciencia

La intervención humana permite el desarrollo de líneas o variedades artificiales y cultivables de plantas. Y una de las intervenciones más frecuentes para cambiar el color de las flores y otras de sus características es la aplicación de hormonas.
Las hormonas se inyectan a la planta, se riegan sobre ella como abono floreal o se aplican en el suelo para, dependiendo del objetivo del horticultor, acelerar o retrasar su crecimiento, hacerlas más resistentes, obtener flores más grandes o pequeñas, intensificar los colores de los pétalos o ayudarla a enraizar.
Como ejemplo, Brígido Peguero usa la Flor de Pascua. Mientras la planta tradicional llega a medir hasta cinco metros, la tendencia es el cultivo de ejemplares enanos. Botánicamente es la misma planta, expresa, simplemente le fueron aplicadas hormonas para retener su crecimiento.
“Cuando aplicas hormonas puedes obtener un color intermedio o muchas tonalidades a la vez, hasta que la línea se va perfeccionando. Es todo un proceso que puede tomar años, una especialidad de la que se encargan los horticultores”, explica Peguero.

Calidad de la tierra
Un tercer factor que incide en las variaciones de los colores de las flores es el fisiológico, y tiene que ver con los solutos y minerales presentes en el suelo que pueden cambiar las características de la planta. “Es lo mismo que sucede con los humanos y los animales: la leche de una vaca que comió anamús no sirve, y si la juntas con otra leche, la daña; o por eso es que no puedes amamantar a tu bebé comiendo chicharrón o grasa, porque la grasa saldrá en la leche materna”.
Un detalle interesante, señala Peguero, es que las degradaciones de colores dependen de los pisos altitudinales (niveles de altitud) del suelo. Así, en las zonas bajas las flores son menos intensas, y en las zonas altas, más coloridas.

Las orquídeas
Aunque en el país la horticultura no está muy desarrollada, un proyecto exitoso de esta rama de la botánica es el orquidiario del Jardín Botánico Nacional (JBN), donde se reproducen exóticas variedades de orquídeas a través de la germinación por semilla y el cultivo in vitro.
Y si, pese a su aparente abundancia, la gente se queja por los elevados precios que debe pagar por conseguir estos ejemplares, se debe, explica Wilkin Encarnación, del departamento de Horticultura del JBN, a que se trata de plantas de lento crecimiento y de cuidados especiales.
“Las orquídeas son caras por la técnica de reproducción y por el tiempo que tardan en desarrollarse a nivel de floración (se toman entre tres y cuatro años); son plantas de crecimiento lento que exigen tiempo y dedicación”, dice Encarnación.

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P.D. Todas las orquídeas mostradas aquí forman parte de la colección del orquidiario del JBN