29/9/09

José Gabriel Datt (1957-2009)

Yalo se sentía tan orgullosa de esta foto que, sin medir su dramatismo, cuando entró al stand de Montecristi el pasado viernes, en la Feria Regional del Libro La Vega 2009, y vio este rostro en unas de las paredes, no dudó en casi gritarle a la chica que atendía:
-¡Yo conozco a este señor! ¡Le tomé una foto el año pasado en el Festicafé 2008 y es una de mis fotos favoritas!
Aunque no sabía su nombre, Yalo pensó que si la foto engalanaba toda una pared es porque se trataba de alguien muy importante para la provincia. De hecho, lo había visto en muchos festivales y carnavales, llenando de color el ambiente, con esa mirada única, provocativa y penetrante, sin importarle que todos voltearan para ver su colorida melena e intenso maquillaje. Miró a la chica con satisfacción, como diciéndole: “El es importante y yo tengo una foto suya, lero, lero”. Entonces la chica dijo:
- Ah, él murió el 5 de este mes.
Yalo se quedó medio petrificada. ¿En serio? Sólo entonces se fijó en un letrero ubicado encima de la foto sin firma, sobre la rubia cabellera que el señor llevaba entonces:

22/9/09

Árboles multiusos

En los campos dominicanos, un árbol o un tronco viejo sustituyen los estantes y repisas de uso casi obligatorio en las casas citadinas. También sustituyen bancos y muebles. De esos, de los muchos árboles multiusos que he visto, uno de los que más me ha sorprendido es el que sirve de espaldar y patas a la mutilada silla de Néstor, el señor que vende frutas en el Cruce de Ocoa desde hace más de 15 años. En la ciudad, a la pobre silla la hubieran tirado a la basura. En el negocio de Néstor, gracias al tronco seco de lo que parece un samán, los restos del plástico adheridos al tronco con una tabla le sirven de reposo a sus sentaderas, mientras él espera, con los ojos cegados por el sol, a los clientes que entran o salen de la verde – y a veces olvidada- San José de Ocoa.

4/9/09

Los encantos de Valle Encantado

"CON RAZÓN ES FÁCIL PERDERSE ALLÍ. PALPAMOS EL PORQUÉ DE TANTAS LEYENDAS SOBRE DESAPARICIONES Y MUERTES EN EL VALLE. Y NO ES PARA MENOS"

Texto y fotos © AVIC García

Muchas son las historias que se tejen respecto al Valle Encantado, ubicado a 2,250 metros sobre el nivel del mar, que anima a conocerlo personalmente y descubrir sus encantos. Partimos, el grupo de Indiana Adventure Team, puntuales desde Constanza a las 4:00 de la madrugada a solicitud de nuestro guía, Miguel Abreu, conocedor del ultimo rincón del lugar, y quien se desempeña en el área de Búsqueda y Rescates en Operaciones de Montaña, así como a los también guías Máximo Kelly y Martín Ramírez. Con ese aval, había seguridad de salir viva del lugar.
Luego de un desayuno que compartimos con el personal del puesto militar de Valle Nuevo, nos dirigimos hacia Alto Bandera, a 2,800 metros sobre el nivel de mar, a presentar los permisos de lugar para poder acceder al área protegida.
Salimos hacia un recorrido que nos tomó aproximadamente seis horas a través de los 20 kilómetros que conducen al Valle, ida y vuelta. Habíamos escuchado la noche anterior las leyendas sobre el valle y estábamos dispuestos a conocer el misterioso lugar, a pesar de haber un “sendero” tuvimos que ser auxiliados con el corte de algunas ramas que permitieran el acceso de tan frondoso lugar. Con razón es fácil perderse allí. Palpamos el porqué de tantas leyendas sobre desapariciones y muertes en el valle. Y no es para menos. Si no eres conocedor del lugar, es seguro que te extravías.

Leyendas
El nombre real del valle, según nos comentara la noche anterior el señor Constancio Cassá, era “Sabana sin Provecho”, ya que los cazadores de cerdo cimarrón, por alguna fuerza extraña no podían atrapar los animales en dicho lugar.
“Cuenta la leyenda que el valle fue habitado en tiempos remotos por un señor procedente de La Vega o Santiago, quien en compañía de dos esclavos se refugió en el lugar llevando consigo su fortuna en el “lomo de las bestias”, pereciendo el señor junto a uno de sus esclavos, logrando el otro regresar a los lugares habitados, pero no pudo explicar de dónde venía: estaba totalmente contrariado o hechizado.
Otra leyenda cuenta que dos señores se establecieron el en valle, uno de los cuales pereció; el otro, después de varios años de permanencia allí, regresó, pero en las mismas circunstancias del esclavo de la leyenda anterior: no sabía de dónde venia.
En cuanto a la fortuna, se cuenta que quedó enterrada al pie de un árbol plantado expresamente para que sirviera de señal del lugar donde fue enterrada.

Explorando
Camino al valle se encuentra la Loma de la Paila, que debe su nombre a los restos de una paila que se rompió cuando se dirigían al valle los señores mencionados. En el trayecto se encuentra también la Loma del Mulo, porque hasta allí llegó uno de los mulos que llevaban y que trató de escaparse en varias ocasiones.
Esa fortuna era lo que el general venezolano Horacio Blanco Fombona buscaba en el siglo pasado y que le costó la vida, ya que extraviado en el camino, sin poder salir, murió de hambre.
ESA FORTUNA ERA LO QUE EL GENERAL VENEZOLANO HORACIO BLANCO FOMBONA BUSCABA EN EL SIGLO PASADO Y QUE LE COSTÓ LA VIDA, YA QUE EXTRAVIADO EN EL CAMINO, SIN PODER SALIR, MURIÓ DE HAMBRE.


En lo que respecta a las leyendas que lo hacen aparecer como “encantado”, tiene su explicación en que se trata de una región muy lejana de todo sitio habitado donde reina perpetuamente una densa niebla (datos entregados por nuestro guía).
Luego de ver los orígenes del río Nizao en pleno valle, contemplar su belleza y dejarnos encantar, partimos hacia la Sabana de Calderón, próxima al Valle Encantado. En el trayecto nos encontramos con piedras basálticas, restos de un antiguo volcán del área. En la sabana existía un aserradero a vapor con agua extraída del río. Duró aproximadamente 60 años; fue cerrado en el año 1967 por orden de Joaquín Balaguer. Del mismo salían aproximadamente 3 ó 4 camiones diarios cargados con madera. En dicho lugar sólo queda una vieja caldera que no pudo ser sacada.
El reloj marcaba las 4:00 de la tarde, hora del regreso. Ya la neblina, dueña del lugar, comenzaba a poblarlo.