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31/3/09

Cuando Samaná era una isla

La península de Samaná, la más codiciada del siglo XIX en el Caribe, era una isla. Se puede ver a la perfección en este grabado que hizo un francés muy famoso apellido Blondeau.
“Se trata de una reproducción actual de un mapa francés, probablemente perteneciente a un Atlas de finales del S. XVIII y principios del XIX”, se lee en el pie de foto donde aparece la imagen, en el libro “Imágenes insulares: cartografía histórica dominicana”, de José Chez Checo.

El libro es una joya para los amantes de la geografía pues va mostrando, con sus respectivos mapas, cómo ha ido cambiando la geología de la isla de Santo Domingo, especialmente la del lado oriental.
Mapa actual
Lo que más llama la atención de la imagen es que justo donde pasa el brazo de mar, pero al suroeste, es el punto donde está ubicado hoy día el centro de la ciudad de Sánchez (segunda foto).
A veces me pregunto si no tiene algo que ver con los derrumbes y deslizamientos de tierra en este municipio...

28/3/09

Se acerca abril...



Foto: ©Yalo. Flora en el kilómetro 14 de la carretera Loma de Cabrera-Restauración, en Dajabón (entrada a Río Limpio)

24/3/09

La verdadera historia de Las Pirámides

En una carta enviada al periódico El Día hace unas semanas, el ingeniero y arquitecto Julio Hernández Santelises, diseñador y constructor de Las Pirámides de Valle Nuevo (entre Constanza y San José de Ocoa), aclara una confusión que por años anida en las mentes de los dominicanos: la construcción no marca el centro de la isla de Santo Domingo ni fue mandada a construir por el dictador Leonidas Trujillo, dice Santelises. Tampoco fue erigida en tiempos precolombinos.
La verdadera historia del monumento más visitado del Valle de Los Frailes, en La Nevera, es, de hecho, muy diferente. Acá sus aclaraciones:
- Las Pirámides fue construida en 1958 por diferentes personalidades en agradecimiento a Trujillo por la construcción de la carretera San José de Ocoa-Constanza. El punto donde está ubicada “señala la división de ambos municipios”.
- “No es cierto que está orientada según los cuatro puntos cardinales”.
- “Esta pirámide se ejecutó bajo condiciones climáticas singulares (temperaturas a veces bajo 0), pues fue erigida en el invierno y con solo artesanos españoles, con una maestría tal que el tallado y configuración de esas piedras son perfectos”, sigue Santelises. Estos españoles laboraban como agricultores en Ocoa. Y, ¿por qué españoles? Pues porque los obreros dominicanos que iniciaron la edificación “no soportaron las inclemencias climáticas”.
- Sobre la estructura, que él califica “la mal llamada pirámide”, indica que se debe “al hecho de que la construcción tuvo que ser fragmentada en cuatro poliedros para facilitar la colocación de una placa de bronce que señala la altura de ese punto sobre el nivel del mar (2,300 metros) y colocada en la intersección de los senderos que la separan”.



Fotos: Yalo
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Presagios (Monumento al ego 15)

El último coco (Cayo del Puente, Samaná)

Lleva años allí arriba. Solito. Parece que le dejaron una difícil y triste misión: ser testigo de la decadencia de un punto único en la península, de esos que daban ganas visitar. Vigilante de una playa sin olas que más que mar parece el brazo de un río, le tocó nacer en el último cayo, último enclave de un puente emblemático que se cae a pedazos y que los chicos lo toman para jugar y “quererse”.
Por suerte, la basura y el descuido no empañan la vista de su querida bahía. Pero en el fondo, yo creo que se quiere morir, y, por desgracia para él, ya no pasan barcos tan grandotes que le vuelen “la cabeza”, ni huracanes tan poderosos que saquen la mata de raíz.

18/3/09

Paguemos la deuda externa con el tesoro de la Catedral


Para celebrar el V Centenario de la erección de la Catedral Metropolitana de Santo Domingo (primada de América), en el año 2011, la Unidad Ejecutora del Arzobispado de Santo Domingo, que dirige el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez y coordina el arquitecto Eugenio Pérez Montás, realizará próximamente una exposición temporal que exhibirá más de tres mil piezas del tesoro de la catedral. Esas reliquias –eclesiásticas y seculares-, que fueron donadas o confeccionadas a lo largo de los siglos, conforman una de las colecciones litúrgicas más importantes del mundo y pasarán a formar parte del Museo de la Catedral, donde se exhibirán de manera permanente como atractivo turístico y cultural.
La colección –el mobiliario- “incluye púlpitos, barandas, tronos, figuras de yeso, ángeles, candelabros, santos, conjuntos escultóricos completos, esculturas de retablos y retratos de obispos. También armarios, arcones, gaveteros, sillas de oficina, juegos de sala, sofás, sillones fraileros y muebles de asiento, entre ellos el sillón de monseñor Nouel”.
En el libro “La platería de la Catedral de Santo Domingo, primada de América”, de José Manuel Cruz Valdovinos y Andrés Escalera Ureña, se muestra parte de la platería y una se queda con la boca abierta con la gran cantidad de piezas de valor que allí hay: custodias de asiento, “arcas, crimeras, cálices, copas, cruces, fuentes, cirios, vinajeras, incensarios, blandones, cetros, salvas, sagrarios, relicarios, coronas, aureolas, lámparas, candeleros, pendones, fuentes, vinajeras y diferentes tipos de joyas (grilletes, rosarios, joyeles, pendientes, gargantillas, alfileres, anillos y collares)”. Una sola de las piezas, un joyel de lagarto, está hecho en oro, esmeraldas y perlas.
Desde que me tocó escribir la nota con fines de publicación para un diario local, yo, ignorante y atrevida, me hago siempre la (s) misma (s) pregunta (s): ¿por qué, si la iglesia es tan humanitaria y dadivosa y critica tanto las riquezas “sin valor evidente”; por qué, si como dice la crítica de arte Myrna Guerrero esas piezas tenían siglos como quien dice “abandonadas”, arrinconadas por ahí, por qué no intentamos pagar la deuda externa o parte de ella con ese tesoro? La deuda externa, al día de hoy, asciende a 7,219.8 millones de dólares. Ellos dicen que este tesoro es parte del patrimonio cultural dominicano. Por tanto, sería un gesto muy lindo. ¡Digo yoooooo!

Fotos: Onorio Montás y Yaniris López

11/3/09

Valle Nuevo, enigma y seducción

El paisaje cuando se empieza a subir.
Por sus singulares atractivos, el Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier es, sin duda, la más enigmática de las áreas protegidas dominicanas 
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Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com 
Valle Nuevo
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¿En serio estamos en República Dominicana? El viajero se hace esa pregunta muchas veces a lo largo de los 30 kilómetros que unen el casco urbano del municipio de Constanza (provincia La Vega) con los últimos altiplanos del Parque Nacional Valle Nuevo, en el corazón de la cordillera Central. Atrás van quedando estampas que nublan los sentidos: el azul ceniza de las hileras de repollo y el morado de las lechugas que contrastan con el verde intenso de las parcelas sembradas de papas, zanahorias, apio y cebollín; las casitas del antiguo asentamiento agrario conocido como Colonia Japonesa y las aguas espumosas del río Grande, que hay que salvar a pie o en vehículos para seguir camino arriba; pequeños grifos de agua que brotan de la tierra húmeda y de los costados de la montaña y una sensación de misterio y plenitud difícil de explicar. Ese sábado de finales de febrero, camino a La Nevera o Las Pirámides, donde sería juramentada la presidenta de la Fundación Propagas como directora del Parque Nacional Valle Nuevo, el camino parecía alargarse más de la cuenta. Pero no hizo falta un camino asfaltado para disfrutar del paisaje deslumbrante. 
Pobrecitos los que viajaron en helicóptero. Se llevan la vista área del paisaje de sembradíos, pinares y pajones amarillos, pero se pierden de las margaritas y los azulejos que alegran el camino, de los hilos de agua que aparecen de la nada, de la tierra polvorosa pese a estar tan alto y de atravesar las neblinas del más enigmático de los parques nacionales dominicanos, que en realidad se llama Juan Bautista Pérez Rancier, en honor del explorador y naturista dominicano que junto con el profesor Miguel Canela Lázaro hizo mesuras en la cordillera Central que motivaron la conservación como zona protegida de sus riquezas naturales.

Fascinación y belleza 
Si el salto de Aguas Blancas (83 metros de caída libre) fascina por su belleza natural y los monumentos de Las Pirámides y el que se alza en honor del coronel Francisco Alberto Caamaño en La Lechuguilla le dan al parque un toque de historia patria, son los misterios de Valle Nuevo los que seducen a cientos de viajeros locales y extranjeros que exploran cada año sus alturas, las más altas comprendidas entre los 2,200 y 2,400 metros sobre el nivel del mar. Al vislumbrarse la cumbre de la loma Alto Bandera, ubicada a 2,872 metros sobre el nivel del mar, la mente vaga y se pregunta si serán ciertos los mitos que rodean su falda; si existe realmente un valle encantado a sus espaldas que atrapa a los viajeros y los hace perder el rumbo; si será cierto que aparecen ciguapas y palmas de oro y si las escalofriantes neblinas de la loma La Chorreosa dan tanto miedo. Puede que, efectivamente, la neblina que cubre el entorno del parque desde tempranas horas de la tarde eleve la carga de misterio. Eso y el frío, porque, aunque las noches son despejadas, el clima es tan frío que se han registrado temperaturas mínimas de hasta -8 grados Celsius en diciembre y enero. 
Sobre la pirámide ciclópea ubicada en el Valle de Los Frailes (La Nevera), uno de los puntos más visitados de Valle Nuevo, dice su diseñador y constructor, el ingeniero y arquitecto Julio Hernández Santelises, que fue construida en el año 1957 en agradecimiento a Rafael Leonidas Trujillo por la construcción de la carretera José Durán, que une Constanza y San José de Ocoa.

Muchos valles 

Valle Nuevo es uno de los varios altiplanos que conforman los 910 kilómetros cuadrados del parque Juan Bautista Pérez Rancier, establecido como reserva científica en 1983 y elevado a parque nacional con este nombre en 1996. Compartido por las provincias San José de Ocoa, La Vega, Azua y Monseñor Nouel, tiene una cobertura boscosa de 390 kilómetros cuadrados y 221 kilómetros cuadrados dedicados al cultivo de productos menores, según estadísticas recopiladas por la Fundación Propagas disponibles en el CD interactivo “Valle Nuevo: Madre de las Aguas”. Precisamente el nacimiento de aproximadamente 472 ríos, agrupados en cinco cuencas hidrográficas, le han valido este mote al Parque Nacional. 
Los más importantes son el Nizao, río Grande, río del Medio, Blanco, Las Cuevas, Tireo, Los Flacos, Ocoa y Calderón. Una población aproximada de 3,500 habitantes viven dentro y alrededor del parque, formando 20 comunidades, entre ellas Las Espinas, La Nuez, La Siberia, La Finca, El Convento, Pinar Parejo, El Mechesito, El Pichón y Candongo. 
DIRECTORA DEL PARQUE. Cuando doña Rosa Margarita Bonetti aceptó la asignación como directora del Parque Nacional Valle Nuevo (por iniciativa de la Secretaría de Medio Ambiente), se comprometió a hacer cumplir las nuevas normas que regirán en el parque, entre ellas la prohibición de fumar en los caminos y de grabar, pintar o escribir sobre los árboles, piedras y letreros de señalización. “La fundación nació para cuidar y preservar el medio ambiente. El negocio nuestro viene de la tierra, es petróleo, entonces la fundación nace para devolverle a la tierra lo que nosotros le sacamos”, confesó doña Rosa. El CD interactivo realizado por la Fundación Propagas enseña a niños y adultos todo lo relativo al Parque Nacional.

UBICACIÓN Y RUTAS DE ACCESO. Está ubicado en la cordillera Central. De norte a sur, se llega a él tomando la ruta panorámica Casabito-Constanza y luego la carretera Constanza-San José de Ocoa.

HOSPEDAJE, DÓNDE ACAMPAR. Hay áreas disponibles para acampar en las casetas del parque ubicadas en Sabana Quéliz y La Nevera. También funciona en el parque el proyecto ecológico Villa Pajón. ¿QUE HACER? Senderismo, ciclismo, observación de aves, acampadas, exploración y visita a los monumentos, cascadas y cabeceras de ríos que nacen aquí.
BIODIVERSIDAD. En el parque se han identificado 531 especies de plantas, 138 endémicas de la isla. La sabanas húmedas, los pinares y los bosques latifoliados caracterizan la vegetación de la zona. Sobre la avifauna, en Valle Nuevo se han registrado 66 especies de aves, 48 especies de mariposas y algunas especies de murciélagos. 


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