5/12/06

Crónica de un viaje subestimado

No me vengan con cuentos. Subir el pico Duarte -al menos para la gente haragana como yo- es uno de los mayores retos físicos que se le pueda presentar a un amante del ecoturismo "fácil" y sin complicaciones.
Es lindo hacer turismo interno y conocer el país, disfrutar de los verdes de las montañas, del blanco de las espumas de los ríos caudalosos y del gris de los riachuelos que nacen en la cordillera Central. Pero, caray, ¡a qué precio!
Sólo les diré que me caí dos veces del mulo, del mismo mulo. En una creí que se iba a ir directo hacia un precipicio, cuando en realidad estaba "doblando" la curvita; y en otra, por esquivar un charco de lodo, el mulo se metió en un hueco entre dos palos y ramas, sin importarle la carga humana que llevaba, y por poco y me corta el pescuezo porque, créanlo o no, justo en medio del hueco había un palo atravesado. Y cual "cliché" de película barata me agarré del palo grueso del borde del charco, le di varias vueltas tipo "chica en un tubo de un bar de mala muerte" y caí a centímetros del lodo.
Seguimos después, que esto está en construcción...

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